sábado, 25 de junio de 2011

Paella

Hoy me he querido dar una alegría culinaria, y he decidido hacerme una paella. Acostumbrado como estoy a comerla en casa de mi madre incluso recalentada de dos días, me decidido hacerme una pequeña, aunque me sobrara para comer un par de días más. He ido al supermercado, y me he pillado uno de esos preparados de paella, de esos de "añade arroz y listo"....listo....por los cojones.
Sabiendo que me podía llevar una sorpresa desagradable, he pillado también algo de pollo troceado y unos langostinos, pensando que así obtendría la paella perfecta...ni por esas. Abro el puñetero paquete (casi 4 euros) y me encuentro que, en un 90%, todo son guisantes, alubia verde y presuntos pimientos!!! Completa la jugada dos mejillones, 4 gambas y 2 proyectos de langostino, además de media docena de tochos de algo que se parece al pescado, y unos pedazos de mejunje congelado que es lo que, en teoría, le da sabor.

Una puta mierda. Para qué extenderme.

lunes, 6 de junio de 2011

Intimidad

Han sido casi 43 años los que he pasado viviendo acompañado, al principio de padres y hermanos, y finalmente sólo mi madre. Demasiado tiempo sin un espacio propio, demasiado tiempo sin intimidad. Por eso creo que necesitaba un periodo, ya en mi casa, de soledad bien entendida, de convivir conmigo mismo, de no tener que dar explicaciones a nadie.

Se que muchos de vosotros no habéis podido vivir esa experiencia, ya que salísteis de casa de vuestros padres para iros a vivir con vuestras parejas. No habéis sentido la libertad de no tener que dar explicaciones a nadie, y eso es lo que ahora estoy disfrutando. Son pequeñas tonterías, que fuera de contexto no tendrían sentido, pero que te hacen sentir libre. Nunca antes había paseado desnudo por la casa sin miedo a encontrarme con mi madre o hermanos, nunca antes me había rapado media cabeza sin tener que escuchar al llegar a casa todo tipo de sinónimos de la palabra loco, nunca antes me había levantado un domingo a las 7 de la mañana y me había ido a experimentar la sensación de recorrer una ciudad vacía, sólo para mí. Y si no quiero cenar, no ceno, nadie se lleva las manos a la cabeza.

Son un conjunto de pequeñas chorradas que las disfrutas de principio a final, supongo que por la novedad. Quizás este tiempo que llevo viviendo solo, va para cuatro meses, haya pecado de huraño, me relaciono muy poquito, pero no mucho menos que antes. Quizás haya cometido el error de no hacer una fiesta de inauguración de piso, así hubiera superado de una sola vez el miedo al qué dirán, algo tan intrínseco en mi vida cotidiana.....

Todo esto cambiará, el día que descubra que ya no me quedan cosas por experimentar en soledad. A pesar de todo, soy casi feliz....