miércoles, 13 de abril de 2011

Botiquín

Cuando acumulas 43 años sin preocuparte de la intendencia de tu casa, suele pasar que, cuando te vas a vivir solo, las carencias afloren ante la necesidad. Y es que estamos en mi semana fantástica de la salud. Se me ha acumulado un catarro, un dolor en una pierna y un granito enquistado cercano a salva sea la parte. Y de repente te das cuenta que, ni paracetamol, ni ibuprofeno, ni betadine, ni nada con nombre extraño forma parte de tu hogar. Ni unas tristes tiritas!

Así que no me quedó más remedio que poner idem a tal carencia, y juntarme con todo lo necesario para paliar males menores. Y ya estoy aguaoxigenado, paracetamolizado y ibuprofenético. Y los males ya son menos. Lo que haga falta para evitar la visita a un médico. Odio a los médicos. Los temo. Yu-yu. Mi grano disminuye, mi pierna duele menos, y mi catarro ya casi es historia. Para la próxima, ya estoy preparado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario